
Fue en una primavera eclesial cuando Vida Nueva salía a la luz. Muchas de las reformas eclesiales ya emprendidas en los años precedentes en diversos lugares del mundo, iban cuajando. Empujaban los vientos desde muchos lugares de la Iglesia y el soplo del Espíritu Santo iba dejando su aliento suave y lleno de esperanza. Eran años de inmensa ilusión y alegría; eran años de un titubeante camino preñado de entusiasmo. Pese a que no fue fácil, cuando el papa Juan XXIII convocó esta “caricia del Espíritu Santo”, como él mismo llamó al encuentro ecuménico, fueron muchas las fuerzas renovadoras que se unieron a ese aliento y que ayudaron a su feliz término, ya de la mano de Pablo VI.
Esta revista, que acaba de cumplir sus primeros cincuenta años, fue una de esas fuerzas renovadoras... (Juan Rubio- Director de Vida Nueva).
Esta revista, que acaba de cumplir sus primeros cincuenta años, fue una de esas fuerzas renovadoras... (Juan Rubio- Director de Vida Nueva).
Publicado en el nº 2.652 de Vida Nueva (especial 50º aniversario).
